SIN

Descalificación

A lo largo de la competencia, estamos destinados a ver y a escuchar sobre descalificaciones. No las disfrutamos, pero sin las normas y reglamentos, existiría el caos. Esperamos consecuencias como resultado de reglas quebrantadas. Así como las personas quebrantan las normas de la IOC, así también los primeros humanos se rebelaron contra Dios. Ellos desobedecieron la única regla que Dios les había dado. La desobediencia a las normas de Dios es el pecado, que arruina las relaciones y resulta en un cambio físico y espiritual terrible para todos. Todas las personas heredan una naturaleza pecaminosa y rebelde que conlleva a la decepción, el egoísmo, la opresión y la arrogancia. Todos hemos pecado, y ya que Dios es santo, nuestro pecado debe ser castigado. Referente al tema de la vida eterna, Dios el Creador, es quien establece las normas para tener permitida la entrada. Romanos 3:23 dice que todos están descalificados: “todos han pecado…” Nadie es justo y honrado toda su vida. En los juegos olímpicos, una descalificación significa que estás fuera. En la vida eterna, estamos “descalificados”.

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